REFLEXIONES POR UN INTERMICRONACIONALISMO OBRERO

Por la Confederación Sirmana

Actualmente existe un relativo consenso hacia la comprensión del micronacionalismo como una actividad lúdica – recreativa o “hobby”), lo cual además de ser cierto, también incorpora algunos rasgos fundamentales propias de los movimientos independentistas y de las comunidades autónomas. Sin embargo, éste hecho no está esclarecido dentro del ámbito del académico del movimiento intermicronacionalista que se dedique a estudiar el micronacionalismo, sus causas y sus tendencias.
De hecho, dentro de las discusiones del movimiento intermicronacionalista, de la cuál Sirmánea hace parte desde 2007 (en OMICOM y luego en OMU), surge una discusión que si bien no es académica plantea un interrogante frente a la diferencia entre los que podrían entenderse como dos tendencias: la primera, lúdica – recreativa; y la segunda reivindicativa.
La primera, hace referencia a proyectos relacionados con las actividades recreativas en donde se emplean una iconografía y una imagen corporativa micronacionalista identitaria, la cual no pretende desde un punto de vista logístico constituirse como una alternativa de autogestión local.
De otra parte, las reivindicativas, son proyectos comunitarios que buscarían reclamar su derecho a la autogestión en independencia económica parcial o total de los Estados macro nacionales.
En nuestra perspectiva, si bien es evidente que entre las dos tendencias existe una clara división, en la cual, la tendencia lúdico – recreativa no cuenta con la logística necesaria para reivindicar un derecho a la autogestión (elemento fundamental de una micronación); mientras que una micronación con vocación de autonomía necesariamente busca consolidar unos principios de autonomía básica. Cabe anotar que en nuestra opinión, esta división se constituye como una fase lúdico – recreativa que avanza hacia la fase reivindicativa en la medida que la micronación se consolide como un proyecto cívico y organizado.
Por ejemplo, Sealand, cuenta con una amplia variedad de simbología y una imagen corporativa exitosa que ha servido de ejemplo para el movimiento intermicronacionalista en general; sin embargo, no se debe olvidar que Sealand también ha sido una importante micronación reivindicativa al cuestionar los límites marítimos del Reino Unido exigiendo cierto derecho de autonomía.
Así mismo, en la historia humana no son pocas las referencias a movimientos de autogestión, tales casos son evidentes si se denominan mediante tribus en la mayoría de civilizaciones, de ciudades – Estado, de la República de Venecia, de los guetos, o incluso de la misma Comuna de París.
Sin embargo, puede cuestionarse si estas comunidades autónomas caben dentro de la figura de micronación. Al respecto, una diferencia radica en que las comunidades autónomas surgen de la necesidad de los pobladores de un mismo territorio por organizarse de acuerdo a relaciones territoriales; mientras que las micronaciones por lo general tienden a ser agrupaciones reticulares, por lo general con números reducidos de población.
Esto último, marca la diferencia dado que se tiende a pensar que el fundamento de una micronación es el territorio, pero en realidad, es su capacidad social. Esto se debe a que dada la baja población es necesario que cada habitante se emplee en el servicio público de su micronación por simple interés.
Este hecho revela que la baja población que constituye a cada micronación representa el fundamento de por qué la economía intermicronacional no funciona, y está relacionado con el concepto de cambio – valor, en el que según Marx, los sistemas económicos presocialistas como el feudalismo y el capitalismo están basados en la explotación de una población esclava, de una servidumbre, o de un proletariado.
Por su parte, la economía micronacionalista es en la mayoría de casos dependiente de la economía macronacional (siendo predominante la capitalista), y en la medida que se reflexiona del sistema económico al interior de cada  micronación se evidencia que el tipo predominante es el sistema burocrático. Es decir, más un sistema administrativo que económico, en donde en la mayoría de casos los empleos gubernamentales se prestan como servicios públicos gratuitos recompensados por el interés del micronacionalismo como “hobby”.
Cabe destacar por último, que la mayoría de micronaciones son en esencia monarquías, ya sean absolutistas o parlamentarias, compuestas por ciudadanos – funcionarios. A pesar de ello, en la vida real, siguen siendo parte de la clase trabajadora internacional.
Este hecho demuestra que según el pensamiento comunista sirmán la mayoría de micronaciones actualmente existentes están administradas en la vida real por empleados y trabajadores (es decir, asalariados). Esto significa que en la realidad las micronaciones son efectivamente países administrados por concejos de obreros.
Es decir, que son obreros quienes fundan sus respectivas micronaciones, lo cual elimina la posibilidad de considerar etapas revolucionarias en el micronacionalismo dado que en el momento de su fundación las micronaciones nacen siendo obreras y no burguesas. Ese es el caso de Sirmánea, una micronación de la clase trabajadora, en la cual siempre se ha tenido un interés por los asuntos relacionados con la administración pública.
Esto denota que actualmente Sirmánea continúa con algunas labores lúdico – recreativas. Esto se debe a que el aprendizaje de la administración pública nunca acaba dentro del movimiento intermicronacional. Adicionalmente, dentro de sus objetivos reivindicativos se encuentra la aplicación del aprendizaje que pueda servir a la administración pública en general, pero particularmente porque dado que las micronaciones obreras como Sirmánea, no se plantea el proceso de cómo conseguir la revolución, sino más bien, cuáles son las medidas de administración pública que debe liderar el movimiento obrero.
Es decir, el micronacionalismo obrero no se plantea al interior del intermicrionacionalismo como revolucionario, sino como movimiento de vanguardia para reflexionar a posteriori de la revolución obrera, y sugerir buenas prácticas de gobernanza, administración pública liderada por la clase obrera.
En la historia contamos con algunos ejemplos, de administración pública obrera que vale la pena resaltar como el caso de la Comuna de París, o la URSS, en donde se consiguieron importantes hitos como la alfabetización universal, la ampliación de la democracia directa a través de consejos comunitarios y soviets. Adicionalmente,  en el caso de la URSS los importantes hitos científicos y astronómicos.
Adicionalmente, en nuestro caso en particular, siempre hemos asimilado a Sirmánea con la economía de la República Federal Yugoslava, en donde se debe incentivar mayor autonomía a las economías de los soviets de trabajadores. De esta manera, se busca un equilibrio entre permitir la innovación ajustándose al sistema jerárquico soviético.
Esto quiere decir que en Sirmánea, la organización social está delineada por la conformación de delegaciones, que a su vez tomarían las formas de los soviets, teniendo cada uno de ellos cierto grado de autonomía. Cabe destacar que el Soviet Supremo recae en la figura de la Confederación Sirmana, que no es otra cosa que un Consejo Obrero de Administración pública micronacionalista organizado y administrado por el pueblo trabajador.
De esta manera, en Sirmánea reflexionamos acerca de los problemas que deberá gestionar la clase obrera internacional y en nuestro caso la clase obrera intermicronacional en cuanto al desarrollo de la autogestión comunitaria, considerando el hecho de que éstas propuestas pasan por el autoreconocimiento como miembros de la clase trabajadora internacional, y estudiado a fondo los logros que los países obreros han brindado a la humanidad, permitiendo definir estrategias de administración coherentes con nuestra condición obrera.

Referencias
-           Confederación Sirmana. Intermicronacionalismo desde la perspectiva del pensamiento comunista sirmán. Editorial Nacional Sirmana. 2020. Disponible en:
https://drive.google.com/file/d/1Jz3R4XQcJrnvN2uKOLKjN5QOpCSIIQ5K/view?usp=sharing
-           Marx, K., Engels, F. Manifiesto del Partido Comunista. Digitalizado para el Marx-Engels Internet Archive por José F. Polanco en 1998. Retranscrito para el Marxists Internet Archive por Juan R. Fajardo en 1999. 1848. Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm